HACIA UNA
MEJOR CALIDAD DE NUESTRAS ESCUELAS
CAPÍTULO I. LA
CALIDAD EDUCATIVA MIRA HACIA AFUERA
Los objetivos de la
educación
La actividad educativa no tendría sentido si no fuera por
sus objetivos respecto de la sociedad en la que se encuentra. En ocasiones le
damos más importancia a los objetivos hacia adentro de la educación que a los
objetivos hacia afuera, se traduce en que educamos más para la escuela que para
la vida; que servimos mejor al aparato educativo que a la sociedad.
Es difícil precisar qué se espera de la educación, es complejo
identificar qué tipo de aporte es posible pedir a la escuela. A lo largo de la
historia de la educación, a los sistemas educativos se les ha pedido muchas
cosas. Muchas de ellas resultan muy alejadas del quehacer específico, otras no
dependen de los sistemas educativos, sino de otros factores, aunque la escuela
tiene en ellas una clara contribución. Otras, sí son propias de la escuela:
·
Crear identidad nacional.
·
Mejorar el bienestar de la población y su
calidad de vida.
·
Formar ciudadanos democráticos.
·
Extender la cultura universal.
·
Formar personas críticas y creativas.
·
Formar seres humanos capaces de enfrentar y
resolver problemas.
Desde una perspectiva crítica de la función reproductora y
legitimadora de la escuela, se le ha atribuido la capacidad de:
·
Inculcar la ideología dominante.
·
Seleccionar a quienes podrán proseguir su curso
por el sistema educativo.
·
Lograr la legitimación de las diferencias
sociales en una sociedad determinada (logro educativo)
Los recursos educativos se distribuyen en función de la
riqueza o pobreza preexistentes, haciendo de la educación un hecho
social porque el sistema educativo se encuentra ubicado en una realidad
histórico-temporal determinada en la que el empleo no crece al mismo ritmo que
crece el número de los egresados de sus diferentes niveles, por lo tanto no podrá exigírsele a la escuela
que mejore las oportunidades de empleo.
Es injusto pedirle solamente
al sistema educativo que cumpla con
todo lo que la sociedad exige de él. Pero sería también absurdo limitar la función de la escuela
a lo que puede llegar a tener lugar dentro de las cuatro paredes del aula.
No puede atribuírsele a la educación la capacidad de
transformar la sociedad en la que actúa. Sin embargo, no es posible concebir el
desarrollo de las condiciones de vida de amplios sectores de la población si
estos sectores no superan su condición de exclusión.
Los beneficiarios de
la educación
La premisa fundamental de la filosofía de la calidad total
sea centrar los procesos en la satisfacción de los beneficiarios.
En el caso de la educación el principal beneficiario en la
educación, es sin duda, el alumno. Él es el receptor – y un receptor activo y
participante- de todo esfuerzo educativo y de todo impulso por mejorar la
calidad de la educación, será quien mejorará como resultado de procesos
educativos mejorados.
Requiere de los servicios que le permitan irse desarrollando
como persona, ir aprendiendo en función de sus capacidades, ir desenvolviendo
su potencial, ir fortaleciendo su autoestima e ir manifestando los valores adquiridos
en su vida cotidiana.
También los padres de familia son beneficiarios del quehacer
de la escuela, contribuyen de diferentes formas y con diferentes intensidades
para que el proceso educativo rinda frutos que ellos esperan de la
escuela.
Los alumnos son el producto del proceso educativo, se va
formando para convertirse en un egresado que participará de manera activa en
otro plantel escolar de nivel educativo subsecuente o en el mercado de trabajo.
La centralidad de los
beneficiarios
El beneficiario de una empresa o de una organización, como
la escuela es todo aquel que juzga la calidad de nuestros servicios resumido en
tres motivos siguientes:
·
Porque si el que juzga tiene opciones, y su
juicio es negativo abandonará nuestro servicio.
·
Porque si el que juzga no tiene opciones, pero
tiene derechos y expectativas sobre la calidad de nuestro servicio, tendrá
también derecho a exigirnos, por diferentes vías.
·
Porque si el que juzga no tiene opciones ni
tiene clara sus expectativas, aunque tenga derechos, se conformará con un
servicio mediocre o simplemente lo rechazará.
Los beneficiarios y el
plantel escolar
Todo plantel escolar
tiene que lograr los objetivos que se encuentran plasmados en los planes y
programas de estudio, así tendremos la posibilidad de asegurar que lo que
ofrecemos en las escuelas de todo el país es equivalente.
COMENTARIO PERSONAL:
Yo
creo que la tanto el gobierno como los actores en la obra educativa ha
desmeritado el papel de la escuela, lo que ha llegado a mermar el concepto “calidad”. Esto no conlleva a
decir que, para tomar un papel en el
cual la escuela recobre la esencia de contribución a la sociedad, se tiene que
retomar aspectos sociales, culturales y económicos
que por derecho y obligación se tienen que tratar en las escuelas.
Todos, como ciudadanos, tenemos que crear un
concepto el cual, por integración de todos en nuestro entorno, estén dispuestos
a un cambio para una mejora en todos los aspectos, tomando a el papel de la
escuela. Como algo sumamente importante. con todos, quiero englobar a el gobierno, nuestros dirigentes, maestros, alumnos y padres de familia, que sea, directa o
indirectamente, contribuyen o desmeritan el concepto calidad.
Schmelkes, Sylvia. (1992), CAPÍTULO I. LA CALIDAD EDUCATIVA MIRA HACIA AFUERA, Hacia una mejor calidad de nuestras escuelas. (1ra Ed.) México, D.F.: OEA/SEP pp. 17-29
Buena estructura en tu resumen, ideas claras y concisas.
ResponderEliminarOpino que en materia educativa nos encontramos frente a una utopía al pensar que el gobierno trabajará para sus gobernados, sin embargo esto no implica que debamos quedarnos de brazos cruzados. Concuerdo que todos debemos participar por esa calidad, exigiendo que todos como comunidad desarrollemos el papel asignado que tenemos, en búsqueda de mejores resultados.
Tu resumen esta muy bien, manejas muchas ideas importantes y tu comentario excelente, tienes mucha razón, tenemos que darle mas importancia al papel que juega la escuela.
ResponderEliminar